Los veía por doquier, era imposible que no fueran ellos. Estaban en cada lugar que iba. El nissan verde y el jeep blanco que se paraba fuera de mi casa y me acompañaba al trabajo, tenía un sospechoso aspecto, algo estaba sucediendo y no me había enterado, no creía que supieran lo de la bitácora y menos lo del códice estaban en perfecto camuflaje sólo quedaba ir a Madrid y entregarlo pasarlo por el tedioso control y las aduanas. Pero lo había hecho antes, sólo tenía que mover una exposición en la embajada de España y Daryl Barlet lo tendría. Sé que los colombianos hablaron más de lo debido pero no es gran cosa Quetzalcóatl Riquelme no existe es una invención mía si hasta tiene hijos cosa que yo no, no podrían sospechar. Entonces, los autos que veía no eran más que paranoia, tal vez, un síntoma de lo bien que estaban las cosas, y es que ese creer que todo debe derrumbarse en algún instante, me tenía como un estúpido creyendo que los polis, los ratis y aduana me tomaría como sospechoso, revisarían mi casa y encontrarían lo que no tengo, lo que no existe porque yo no soy Quetzalcoatl Riqueleme, es otra persona, un mexicano que mide alrededor de un metro setenta con tés morena, delgado, tiene un aspecto algo deplorable y está casado, con dos hijos, Samuel y Ricardo.
A Quetzalcóatl desde niño su padre lo llevó a vivir a Guatemala, es por eso que conoció dioses, rituales aztecas y motecas, su madre era originaría de esa zona de México, por lo que estuvo desde siempre relacionado con sus ancestros. En el chat siempre ha dicho que recobrará el alma al reunir a todos los suyos en su país de origen, es por eso que compra artículos motecas y aztecas. Es así como lo conocí, independiente de su actividad, es posible saber lo que piensa de la política indígena cree que el único país que está en contra del sistema es Bolivia, que hasta la mítica Cuba le sirve a sistema. Es la negación tan necesaria en nuestra cultura. En cambio en Bolivia la voz de pueblo se escucha derroca a cualquier gobierno que no les favorezca, si hasta el mismísimo Che Guevara fue muerto porque no les interesaba la revolución desde un punto de vista occidental y menos materialista, lo importante es la tierra, la pachamama. “La coca la da la pacha, la cocaína la hacen los yanquis” había leído en un gran lienzo en una de las tantas protestas y esto le había cambiado la perspectiva del narcotráfico. Los cocaleros tenían la razón ellos plantaban, cultivaban, pero los laboratorios no era de los indígenas sino de los yanquis y de alguno que otro gran empresario boliviano que nada tenía que ver con los orígenes, sino más bien, con la minoría que controlaba toda la riqueza del país. Era algo extremadamente injusto. Los criollos tenían el dinero y los dueños de las tierras a los pobres.



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