17 de mayo del 2003.
Daryl Barlet
Estimado señor:
Saludándolo de anticipado le especificaré con detalles los documentos que habría de enviarle una vez cerrado el trato. Primeramente, le resumiré el códice. Éste mide 3,45 m, está echo de corteza de higuera manteniendo una tradición antigua de hacer papel, utilizada en los alrededores de Yucatán. A sus páginas la cubre una capa de almidón con una preparación blanca de carbonato de calcio, están pintadas con un marco color rojo, divido en biombos con letras manuscrita a los costados de unos dibujos y puntos que posee. Estas anotaciones fueron hechas por el padre Antonio de Baeza, así está escrito en la portada de unas páginas escritas en español bastante nítidas, pero rotas y desordenadas. En cambio, el códice está en condiciones todavía mejores que su similar en Madrid según un Doctor en antropología de estos lados.
He copiado lo que a mi juicio es más relevante de la bitácora del Padre Antonio de Baeza ya que, por lo complicado, de los dibujos, me sería imposible copiar el códice maya, de todos modos, es necesario que sepa que muchas de las anotaciones de la bitácora del padre Baeza están referidas a éste. En su totalidad, podría ser embalado como planos de acuerdo a su pedido, sin embargo, por mi experiencia es preferible dárselo a mi intermediario en España o ir yo personalmente. También he ido incluyendo notas de píe de página para su mayor entendimiento, en consecuencia que por los años, y lo desordenado del trabajo es hasta para nosotros los “españoles” un poco difícil de ordenar la historia que subyace en el libro. En todo caso están bien delimitadas mis intervenciones por lo que no tendrá ningún problema, al leer las transcripciones.
Lo primero que le transcribí fue la bitácora de viaje del padre Baeza, que es una especie de oración diaria a Dios y nos presenta muchos de sus conflictos espirituales en su estadía en América. Por los hechos que relata, está ambientada a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, ya que el episodio de Melchor Maldonado ocurrió en 1624 en alguno de los valles del corregimiento de Arica y, lo avalan las cartas y expedientes de los obispos de Arequipa, en el Archivo General de Indias en Sevilla. Lugar donde se encuentra documentado con lujo de detalles el suceso.
El texto fue encontrado en Copaquilla junto al códice, interior de Arica en una vieja casa de adobe. Ud. deberá comprender que muchas de las palabras se me hacen ininteligibles, por lo tanto, he dejado en puntos suspensivos muchas cosas que por mi ignorancia, no he entendido. Dentro de esta bitácora se intercalan poemas y una pequeña traducción de una historia maya y anotaciones sobre la vida de los incas.
Quiero dejarlo con la bitácora del Padre Antonio Baeza y la transcripción de este precioso documento que no dejaría en las manos de ningún museo ni universidad para que sea revisado y expuesto como rareza u olvidados como fueron los códices Madrid y París. Creo a ciencia cierta que el misterio que engendran algunos textos debe quedar en ese orden. Además el Padre Baeza siempre quiso que los descubrimientos y prácticas mágico-religiosas vistas por él, estuvieran guardadas dentro de la cultura americana, en sus palabras “pues nuestras mentes estrechas condenarían a la hoguera a las personas más cercanas al edén vistas en mía vida”.
Afectuosamente
Quetzalcóatl Riquelme.



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